Cada año, los rayos causan entre 6.000 y 24.000 muertes en todo el mundo y dejan un número mucho mayor de heridos (fuente: estimación del IEEE, citada por el investigador Daile Zhang, de la Universidad de Dakota del Norte). Sin embargo, este riesgo no se distribuye de manera uniforme a nivel mundial. En el África subsahariana, una de las regiones más propensas a los rayos, la casi generalizada falta de protección en los edificios convierte un fenómeno meteorológico común en una amenaza desproporcionada para la salud pública.
Un estudio publicado en agosto de 2026 por la Universidad de Dakota del Norte (UND Today), basado en una base de datos única de más de 2100 incidentes, arroja luz sobre esta paradoja. Este hallazgo científico sugiere que la protección contra rayos debe replantearse, no como una simple comodidad, sino como una medida de seguridad crucial para las personas, estén donde estén en el mundo.
Una de las regiones con mayor riesgo de tormentas eléctricas del mundo
En el África subsahariana se registran entre 2 y 4 millones de rayos al año (fuente: Boletín de la Sociedad Meteorológica Americana, citado en el estudio). Por consiguiente, ciertas zonas del continente se encuentran entre los puntos críticos de actividad de tormentas eléctricas a nivel mundial.
La cuenca del Congo es un claro ejemplo de este fenómeno. Esta selva tropical, la segunda más grande del mundo después del Amazonas, genera un flujo constante de aire cálido y húmedo. Además, la meseta de Adamawa y las tierras altas de Camerún provocan que este aire ascienda, creando algunas de las tormentas eléctricas más activas del planeta.
Una base de datos única con más de 2100 incidentes
Desde enero de 2018, un equipo de investigación liderado por Daile Zhang, en colaboración con laRed Africana de Centros para la Educación sobre Rayos (ACLENet), ha estado documentando incidentes de rayos en 46 de los 54 países africanos. Para junio de 2026, esta base de datos contenía más de 2100 registros.
Esta base de datos permitió calcular un índice de riesgo que combina tres factores: la frecuencia de los rayos, la tasa de mortalidad en relación con la población y la vulnerabilidad económica (PIB per cápita, Banco Mundial). Así, de los 15 países con datos suficientes, 14 se clasifican como de riesgo alto o muy alto. Solo Sudáfrica constituye una excepción, gracias a un nivel de riesgo moderado y a una sólida red de investigación sobre rayos.
Un desafío censal sin precedentes
Muchos incidentes causados por rayos no se denuncian, sobre todo en el Sur Global. El acceso limitado a internet, los disturbios civiles esporádicos y las creencias culturales que atribuyen los rayos a fuerzas sobrenaturales dificultan el recuento exhaustivo de las víctimas.
Además, la barrera del idioma complica aún más la tarea: el continente africano cuenta con al menos 75 idiomas, cada uno hablado por más de un millón de personas, además de cientos de lenguas locales. Por consiguiente, el seguimiento de los informes de campo sigue siendo un ejercicio particularmente difícil para los investigadores.
Por qué los edificios amplifican el peligro
Contrariamente a la creencia popular, la frecuencia de los impactos por sí sola no explica el número de víctimas. La exposición y la vulnerabilidad de los edificios desempeñan un papel igualmente crucial.
En África, aproximadamente la mitad de los incidentes registrados ocurren dentro de edificios: escuelas, hogares, iglesias, mercados. El consejo clásico "cuando truene, refúgiese" pierde entonces todo su significado protector. Varios factores influyen en esto:
- Ausencia total de protección contra rayos en muchos edificios públicos y privados;
- Uso de un único pararrayos, a menudo con un mantenimiento deficiente y que no cumple con las normas internacionales;
- No realizar el mantenimiento ni la inspección periódica de las instalaciones existentes;
- Dispositivos aislados, no diseñados para proteger un edificio entero.
Además, los investigadores descubrieron que el 87 % de los incidentes mortales en África involucran a varias víctimas simultáneamente, en comparación con menos del 10 % en los países desarrollados. Se han reportado repetidamente incidentes con múltiples víctimas en Uganda, a menudo en aulas que carecen de cualquier tipo de protección.
Consecuencias que van más allá de las estadísticas
Más allá de las estadísticas, los supervivientes suelen sufrir consecuencias invisibles pero duraderas: dolor crónico, problemas de memoria, tinnitus y parálisis parcial. En Estados Unidos, más de dos tercios de los supervivientes no presentan cicatrices visibles, lo que dificulta el diagnóstico médico y el acceso a la atención adecuada.
En comparación, los países con edificios y vehículos protegidos presentan tasas de supervivencia significativamente más altas. En Estados Unidos, más del 90 % de las personas alcanzadas por un rayo sobreviven; en Canadá, se registran entre 9 y 10 muertes anuales y entre 92 y 164 heridos. Por lo tanto, la diferencia entre continentes no se debe a la naturaleza del fenómeno, que es la misma en todas partes, sino a los medios de protección disponibles.
Entre los casos documentados por el equipo de investigación se encuentra el de una enfermera alcanzada por un rayo mientras vacunaba a niños en una escuela. Lanzada a través de una ventana, perdió el conocimiento y desde entonces sufre de dolor crónico y parálisis parcial en las piernas. Diez años después, en la misma aula, que aún carecía de protección contra rayos, otro rayo causó la muerte de 18 niños e hirió a otros 38. Esta tragedia llevó a ACLENet a instalar un sistema de protección contra rayos en la escuela en 2016.
¿Qué es un sistema de protección contra rayos que cumple con la norma IEC 62305?
Un sistema de protección contra rayos conforme a la norma IEC 62305 combina un pararrayos (pararrayos con dispositivo de cebado de descarga o PDC), conductores, un puesta a tierra adecuado protector contra sobretensiones que salvaguardan las redes eléctricas internas. A diferencia de un pararrayos aislado simple, este sistema protege todo el edificio y requiere inspecciones periódicas para mantener su eficacia a lo largo del tiempo.
Reforzar la protección contra rayos en los edificios, independientemente de su ubicación
En vista de estas observaciones, el diseño de un sistema completo de protección contra rayos se basa en varios componentes complementarios:
- Pararrayos y descargadores de rayos, dimensionados según el nivel de protección requerido;
- Conductores capaces de disipar de forma segura la corriente de los rayos;
- Clavijas para puesta a tierra que garantizan una dispersión eficaz de la corriente;
- Accesorios de fijación y conexión equipotencial que garantizan la continuidad de la instalación.
Además, el mantenimiento nunca debe descuidarse. Un dispositivo de diagnóstico inalámbrico como Alert@ir DC permite comprobar de forma remota el estado de un protector contra sobretensiones, una herramienta valiosa para lugares aislados o de difícil acceso, un aspecto especialmente relevante en el continente africano.
Por último, para las organizaciones que gestionan múltiples sedes internacionales, una plataforma como LPS Manager centraliza la supervisión de las instalaciones, la planificación de las revisiones periódicas y la trazabilidad documental exigida por la norma IEC 62305, independientemente del país de establecimiento.
Lo que Sudáfrica enseña al resto del mundo
De los 15 países estudiados, Sudáfrica destaca: su riesgo de rayos sigue siendo moderado, su vulnerabilidad económica es menor y, sobre todo, cuenta con un equipo de investigación sobre rayos reconocido internacionalmente, además de un mejor sistema de alerta. De este modo, este país demuestra de forma contundente que invertir en investigación, concienciación y protección regulatoria reduce de manera sostenible el impacto humano de los rayos.
Esta lección trasciende con creces el continente africano. De hecho, ya sea una instalación industrial en Europa, una granja en Estados Unidos o un edificio público en África, el principio sigue siendo el mismo: la gravedad de un rayo depende principalmente del nivel de preparación, y no únicamente de las condiciones meteorológicas.
En resumen: la protección es lo primero
En definitiva, el estudio de Daile Zhang subraya una verdad simple pero crucial: los rayos caen de la misma manera en todas partes, pero sus consecuencias dependen directamente del nivel de protección de los edificios. Por lo tanto, invertir en protección contra rayos que cumpla con los estándares internacionales, que reciba mantenimiento e inspecciones periódicas, sigue siendo la forma más eficaz de reducir las víctimas, tanto en África como en otros lugares.
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